La Maravilla de lo cotidiano

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 La Maravilla de lo cotidiano

Para mí ya es bastante asombroso lo cotidiano y natural en lo que generalmente ni se repara y, en cambio, buscamos milagros y hechos “paranormales”, lo extraordinario, como si no fuera bastante sorprendente ya lo que aceptamos como normal u ordinario. Consideramos verdad absoluta lo que percibimos con nuestros limitados cinco sentidos. Limitados en número, pues se supone con cierta base que podrían ser más, y en su capacidad de apreciación pues ya sabe también que, la vista por ejemplo, que suele ser el sentido en el que más confiamos es limitada, el ser humano sólo puede apreciar una gama limitada de color, así, se denomina con los prefijos “ultra” (ultravioleta p.e.) o “infra” (“infrarrojo” p.e.) a los que sabiendo que existen nuestros ojos no perciben. Y, a propósito del color para mí es fascinante, auténtica cuestión de fe reconocer las leyes de la cromática en óptica; pensar que el color que vemos no es el que algo tiene sino el que no absorbe y viceversa, por tanto tiene todos los demás. El no va más se da con el blanco y el negro que comúnmente se consideran como la ausencia de color y mientras con uno es cierto porque rechaza todos los colores con el otro sucede todo lo contrario, los absorbe todos, por tanto es el compendio del color. Además, esto es completamente subjetivo pues en otro lugar, fuera de nuestra atmósfera y por tanto de nuestro planeta, y no digamos de nuestro sistema solar, se percibiría completamente distinto.

Todo esto que tratando de razonarlo puedo llegar a comprender me parece un maravilloso prodigio y me lleva a pensar cuántas más cosas pueden estar ahí sin que nuestra vista se percate y que aún no sabemos; y, esto mismo sucede con los demás sentidos conocidos. Sabemos ya que con el oído ocurre lo mismo, también existen sonidos “ultra” y probablemente “infra”… Y, con el tacto, resulta hasta desconcertante pensar que lo que consideramos sólido no es más que una condensación de partículas con mayor carga de energía homogénea que es lo que hace que permanezcan compactas, y de nuevo hemos de tener presente que estas características se dan aquí, en nuestro mundo conocido, en otras circunstancias posiblemente serían diferentes.

Y ¡cómo nos engañan los sentidos! Todas esas frases: “si no lo veo no lo creo”, “he de tocarlo para cerciorarme”… etc., carecen de sentido, cuando según éstos nosotros en nuestro planeta estamos quietos viendo pasar al sol, la luna y las estrellas, resulta que es al revés; y, lo que ha costado aceptarlo! Hasta hace poco tiempo no se ha levantado la anatematización a Galileo por decir que la Tierra se mueve!

Auténticos milagros se dan constantemente aunque por cotidianos los aceptamos sin reparar en ellos el mayor de todos quizá es la vida, cuanto más avanza la ciencia en su investigación más asombrosa resulta. Que de una combinación química básica como es el ADN surjan elementos tan definidos, específicos y diferenciados como somos todo cuanto existe en este mundo.

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