Sobre el aborto

En los países donde hay verdadera libertad de credo, a los católicos suele reconocérselos por la numerosa prole. Cabe preguntarse por qué no sucede lo mismo en los países oficial u oficiosamente de mayoría católica. Y esto no solamente ocurre hoy, ya era así desde hace mucho tiempo.

En España, nuestro país, entre las familias acomodadas no abundaban, y menos ahora, (salvo en familias del Opus), las familias numerosas, eran las de los más desfavorecidos los que se cargaban de hijos sin poder apenas mantenerlos. Existen varias razones que lo explican. Interesaba al régimen franquista que procrearan y hasta se premiaba a las familias más numerosas; entonces no existían muchos medios de distracción para quienes no podían costeárselos, ni siquiera había televisión, y, hasta había cortes de luz así, ¿qué otra distracción les quedaba a los pobres sino disfrutar del sexo? ¡Casados, naturalmente! A las que no lo estaban… !Dios las librara! porque eran ellas quienes tenían que afrontar la situación. Tampoco disponían de medios anticonceptivos. La religión, y por tanto la ley, no consentían más que el método ogino y así, se decía que había más hijos de ogino que de sus padres. Esto ocurría con las gentes más desfavorecidas porque los pudientes… ¿Cómo se explica sino que la mayoría de estas familias, católicas, apostólicas, romanas, tuvieran únicamente un par de hijos, a lo sumo tres y, en muchos casos, uno, como el mismo Franco que tanto se interesaba por la procreación (de los demás)?

Podía (y puede actualmente) deberse a distintas razones. Las parejas más ortodoxas, solo folgaban, para procrear; ¿Significa esto que solamente folgaron una o dos veces en su vida? Es posible que algunas esposas “domesticadas” (es decir, criadas y educadas dentro de la más pura ortodoxia doméstica para ser pura mater familiae, como manda la
santa madre iglesia católica), hasta la palabra “placer” les sonara a pecado pero, ¿y sus esposos? ¿también eran (y son) tan castos? Es posible que algunos dentro del matrimonio sí, pero fuera de él…

En los tiempos del sacrosanto régimen el nivel de los poderosos lo medían por su generosidad con sus mantenidas. Hoy también hay mantenidas aunque más discretamente, o simplemente ligues (y esto, incluso con personas del mismo
sexo). Y, de cualquier modo, estas clases privilegiadas siempre han dispuesto de medios para controlar la natalidad y o para desembarazarse de un hijo no deseado, , aborto.

Todo esto que nos indica: que lo que ha imperado en el pasado y sigue imperando en nuestro país es ¡LA HIPOCRESÍA!

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